El próximo solsticio de verano se producirá exactamente el sábado 21 de junio a las 22:42 (hora peninsular española) tal y como nos dicen los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional. Pero, para los costeños, el punto de partida del verano siempre estará marcado por esta fiesta de fuego a orillas del Mediterráneo.
El litoral almeriense, desde Pulpí hasta Adra, da la bienvenida a los largos días de calor y esparcimiento durante la corta Noche de san Juan. El 23 de junio veremos el sol ponerse en un horizonte de agua y fuego. Una deseada noche mágica para celebrar con amigos y familia el amor, la salud y la suerte renovada.

Cuenta la leyenda que el Sol, enamorado de la Tierra, se negaba a abandonarla. Quiso aferrarse a ella y no dejarla. Haciendo gala de todo su esplendor, procuró alargar al máximo las horas de luz. Los hombres, conmovidos, intentaron ayudarlo prendiendo hogueras con las que seguir iluminando el mundo.
Desde la antigüedad, los meses de hegemonía del sol siempre han sido recibidos con gratitud; el sol es vida, calor y energía. Hubo necesidad de festejar esta conexión vital a través de bailes, bebida, comida y rituales con los que honrar al astro rey. De esta fiesta pagana por el dios Sol se apropió el cristianismo. La Biblia cuenta que Zacarías, padre de san Juan Bautista ordenó hacer una hoguera con la que anunciar el nacimiento de su hijo, hecho que estaría detrás del inicio de esta tradición tan extendida por nuestras costas y por otros puntos del planeta. En cualquier caso, en nuestros días, la fiesta del fuego simboliza la alegría por la llegada del verano y la oportunidad de atraer las buenas vibras a nuestras vidas.

A través del fuego quemamos esas cargas pesadas que hemos ido acumulando durante todo el año, nos purificamos. Dejamos que el mar se lleve las malas energías y pedimos deseos a las doce.
Tradicionalmente, para alimentar las hogueras, los lugareños hacían acopio de enseres viejos, maderas, muebles encontrados en la basura, cartones y papeles varios, muchos guardaban los apuntes de todo el año para verlos arder como símbolo de una etapa superada.

Los petardos y los fuegos artificiales corren por la arena y el cielo sumándose a la fiesta. Entre risas, también entre mucha comida y bebida almacenadas en neveras de playa, las barbacoas se encienden al atardecer preparándose para lo que se les viene encima: carnes y pescados presumiblemente adquiridos por lote (de san Juan) en cualquier tienda de barrio o supermercado.
Pero no todo es comer y beber, guitarristas y cantantes anónimos en familia, así como grupos sobre escenarios amenizan la velada.

Comiendo, bebiendo, bailando, saltando hogueras y nadando, así damos la bienvenida a una de las noches más cortas del año como cada 23 de junio.
Si estás en Níjar durante estos días, puedes vivir la experiencia en cualquiera de sus playas urbanas, Agua Amarga, Las Negras, La Isleta, San José y La Fabriquilla en Cabo de Gata. Todas ellas cuentan con servicios y equipamientos como socorristas, papeleras, aseos, duchas, bares y chiringuitos.
Nuestras playas son nuestro tesoro, diviértete y cuida del Parque. Aunque el servicio de limpieza estará activo, seamos cívicos, permitamos que todo aquel que quiera disfrutar al día siguiente de un festivo en la playa pueda hacerlo con todas las garantías higiénico-sanitarias.